domingo, 31 de marzo de 2013

Domingo de Pascua de Resurrección


El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
- «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. »
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le hablan cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

domingo, 24 de marzo de 2013

Semana Santa (Horarios)

Domingo 24: Bendición de ramos en misas de 11, 12:30 y 19:00 h.

Miércoles Santo día  27: Confesiones en la Iglesia Parroquial de 17:00 a 18:00 h. y en la Capilla del Santo Cristo de 19:00 a 20:00 h.

Jueves Santo día 28: A las 18:00 h. en la Iglesia Parroquial Misa Vespertina (Cena del Señor)

Viernes Santo día 29 ( Ayuno y Abstinencia) : Viacrucis a las 11:00 h. en la Iglsia Parroquial y 12:30 h.en la Capilla de Santo Cristo.
 A las 17:00 h. en la Iglesia Parroquial Oficios de la Pasión del Señor.

Sabado Santo día 30 (Ayuno y Abstinencia recomendado): A las 21:00 h. en la Iglesia Parroquial Vigilia Pascual.

Domingo de Pascua día 31: Horario habitual: Iglesia Parroquial 11:00 h y Capilla de Santo Cristo 12:30 y 19:00 h.


Domingo de Ramos 2013











Orar con una sonrisa diaria


El gran escritor francés, François Mauriac, tenía la costumbre de madrugar y empezar a trabajar muy temprano. A un joven escritor que le pedía consejo, le dijo:

-Mira joven, una de las mejores armas en la lucha por la vida es un buen despertador.


"El minuto heroico. -Es la hora, en punto, de levantarse. Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y... ¡arriba! El minuto heroico: ahí tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu naturaleza" (Camino 206).
Un día es fácil. Todos los días, sin concederse un instante a las ganas o a la falta de ganas, es "heroico".
Una buena mujer, hablando con un sacerdote, le decía que todo lo que se había propuesto iba bastante bien; "lo malo es el minuto histórico".
Empezar bien equivale a medio camino andado.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Domingo de Ramos



 Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:
 – «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»
 Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo:
 – «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.»
Haced esto en memoria mía
 Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
 – «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.»
 Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:
 – «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.»
¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre!
«Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!»
 Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve
 Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
 – «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.
Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.»
Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos
 Y añadió:
 – «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»
 Él le contesto:
 -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.»
 Jesús le replicó:
 – «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.»
Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito
 Y dijo a todos:
 – «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»
 Contestaron:
 – «Nada.»
 Él añadió:
 – «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores.” Lo que se refiere a mí toca a su fin.»
 Ellos dijeron:
 – «Señor, aquí hay dos espadas.»
 Él les contesto:
 – «Basta.»
En medio de su angustia, oraba con más insistencia
 Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:
 – «Orad, para no caer en la tentación.»
 Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo:
– «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»
 – Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:  – «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.»
Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
 Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo:
 – «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?»
 Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:
 – «Señor, ¿herimos con la espada?»
 Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.
Jesús intervino, diciendo:
 – «Dejadlo, basta.»
 Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:
 – «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.»
Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente
 Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo:
 – «También éste estaba con él.»
 Pero él lo negó, diciendo:
 – «No lo conozco, mujer.»
 Poco después lo vio otro y le dijo:
 – «Tú también eres uno de ellos.»
 Pedro replicó:
 – «Hombre, no lo soy.»
 Pasada cosa de una hora, otro insistía:
 – «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.»
 Pedro contestó:
 – «Hombre, no sé de qué me hablas.»
 Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?
 Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
Y, tapándole la cara, le preguntaban:
 – «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?»
 Y proferían contra él otros muchos insultos.
Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín
 Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:
 – «Si tú eres el Mesías, dínoslo.»
 Él les contesto:
 – «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.
Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.»
 Dijeron todos:
 – «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?»
 Él les contestó:
 – «Vosotros lo decís, yo lo soy.»
 Ellos dijeron:
 – «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.»
 Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
 Y se pusieron a acusarlo, diciendo:
 – «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»
 Pilato preguntó a Jesús:
 – «¿Eres tú el rey de los judíos?»
 Él le contestó:
 – «Tú lo dices.»
 Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:
 – «No encuentro ninguna culpa en este hombre.»
 Ellos insistían con más fuerza, diciendo:
 – «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.»
 Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.
Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio
 Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.
Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato.
Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.
Pilato entregó a Jesús a su arbitrio
 Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:
 – «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
 Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo:
 – «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.»
 A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
 – «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
 Él les dijo por tercera vez:
 – «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte.
Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
 Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío.
Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
 Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.
Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
 – «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: “Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.” Entonces empezarán a decirles a los montes: “Desplomaos sobre nosotros”, y a las colinas: “Sepultadnos”; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?»
 Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
 Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Jesús decía:
 – «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»
 Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte.
Éste es el rey de los judíos
 El pueblo estaba mirando.
Las autoridades le hacían muecas, diciendo:
 – «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
 Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
 – «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
 Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Hoy estarás conmigo en el paraíso
 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
 – «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»
 Pero el otro le increpaba:
 – «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
 Y decía:
 – «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
 Jesús le respondió:
 – «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu
 Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:
 – «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.»
 Y, dicho esto, expiró.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
 El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo:
 – «Realmente, este hombre era justo.»
 Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho.
Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.
José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado
 Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.
Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

domingo, 17 de marzo de 2013

San Jose




Martes 19 de marzo misa en la Iglesia Parroquial a las 11:00 h


Triduo a la Virgen de los Dolores


Días 17, 18 y 19, a las 5 de la tarde, en la Iglesia Parroquial, Triduo (Confesiones)

Días 20, 21 y 22, a las 7 de la tarde, en la Capilla, Triduo (Confesiones)

Orar con una sonrisa diaria


En un pueblo de la provincia de A Coruña comparecía como testigo en un juicio un señor bastante entrado en años. Al preguntarle el oficinista su edad, el vejete respondió:

-Cien años.

Y ante el gesto de asombro del escribiente, apostilló muy serio:

-Bueno, sino quiere poner cien, ponga cincuenta. Total los otros cincuenta los pasé durmiendo.


Una cosa es dormir la vida y otra cosa es vivirla. Pueden usarse diversos criterios: Criterios de duración, de intensidad o de calidad. El único criterio válido es el de calidad.
Decía San Juan Bosco: "Hace mucho el que hace poco, pero hace lo que debe hacer. No hace nada el que hace mucho, pero no hace lo que debe hacer".
 "Bene curres- decía San Agustín-, set extra viam" (Corres mucho, pero fuera de camino)

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Dia del Seminario 2013



DÍA DEL SEMINARIO 2013
 
ORACIÓN
 
Oh, Padre, haz que surjan entre los cristianos numerosas
y santas vocaciones al sacerdocio, que mantengan
viva la fe y custodien la seductora memoria de tu Hijo
Jesús mediante la predicación de su Palabra y la
 administración de los sacramentos, con los que tú renuevas
 continuamente a tus fieles.
Danos santos ministros de tu altar, que sean solícitos y
fervorosos custodios de la Eucaristía, sacramento del don
supremo de Cristo para la redención del mundo.
Llama a ministros de tu misericordia que, mediante el
sacramento de la Reconciliación, esparzan la alegría de
tu perdón.
Haz, oh, Padre, que la Iglesia acoja con gozo las numerosas
inspiraciones del Espíritu de tu Hijo y que, dócil a sus
enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal
y a la vida consagrada.
Fortalece a los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los
consagrados y todos los bautizados en Cristo para que
cumplan fielmente su misión al servicio del Evangelio.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
¡María, Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros!
 
Benedicto XVI

Domingo V de Cuaresma


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
- «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?»
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
- «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.»
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó:
- «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó:
- «Ninguno, Señor.»
Jesús dijo:
- «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

HABEMUS PAPAM


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domingo, 10 de marzo de 2013


Sínodo Diocesano


¿Para qué celebrar un Sínodo en nuestra Diócesis?

  • Para reconocer los signos de los tiempos y hacernos sensibles en otras voces

  • Para renovar desde Cristo corazones y estructuras.


  • Para actualizar nuestro compromiso de fe.


  • Para vivir en comunión nuestra pertenencia a la Iglesia como servicio al Evangelio.


  • Para transformar la sociedad, comprometiéndonos con los que más sufren.


Orar con una sonrisa diaria

En cierta ocasión, sabios profesores de una congregación religiosa fueron recibidos por el papa San Pio X. Con ellos se hallaba un hermano benemérito, ya anciano, el cocinero de la casa, que nunca había visto a su Santidad. Cuando éste llegó se dirigió precisamente a él y le preguntó qué ciencia enseñaba.

-Santo Padre -tartamudeó el pobre, confuso -, yo soy solamente cocinero.


- Estupendo -replicó el Papa -. Usted es más necesario que ningún otro para estos sabios profesores. ¿Qué harían ellos y qué sería de su ciencia si usted no pensara en sus estómagos?




Casi nunca lo más necesario es lo más brillante. El trabajo de una madre de familia o de una ama de casa no luce ni sale en los periódicos. Pero es lo más necesario para que el mundo siga dando vueltas.
La gasolina no luce en el coche, ni siquiera se ve. Y es quien lo mueve.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)



Domingo IV de Cuaresma



En aquel tiempo solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: - "Ese acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: -"Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo suyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus criados:
"Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo: ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traes el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Este le contestó:
"Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
"Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mi nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba
muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".

domingo, 3 de marzo de 2013

Orar con una sonrisa diaria




Un muchacho majo, abierto, salado y dicharachero, hablando en una ocasión con el sacerdote del colegio, le decía muy serio:

-Lo de ser santo cada día... es muy difícil. Yo lo tengo muy claro: lo mío es el martirio.


El martirio ha sido y sigue siendo el querer de Dios para algunos hijos suyos. Algunos, más bien, pocos.
Lo que el Señor quiere y espera de la mayor parte de sus hijos cristianos es la fidelidad al deber de cada instante. Más que morir por Dios, se trata de vivir para Dios.

« Martirio es el deber de cada día,
si en Cristo y por amor es aceptado,
fuego lento de amor, que en la alegría,
de servir al Señor, es consumado »
(Breviario: Himno II Vísperas de un mártir)

 (Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)
 

Domingo III de Cuaresma

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: - « ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.» Y les dijo esta parábola: - «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?” Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»