domingo, 26 de agosto de 2012

Domingo XXI tiempo ordinario





En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:

-«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
-«¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo:
- «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.»
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
- «¿También vosotros queréis marcharos?»
Simon Pedro le contestó:
- «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Orar con una sonrisa diaria

Un individuo, viendo sufrir a otro a quien la fortuna había vuelto la espalda indignado, se encara con Dios diciendo.

-No hay derecho, no es justo que permitas que este pobre hombre sufra tanto. Deberías hacer algo por él.

-Ya hice algo por él -contestó Dios.

-¿Si? ¿Y qué has hecho? -Replicó insolente.

-Te puse a ti a su lado.


Protestar es fácil pero estéril. Arrimar el hombro, ayudar a paliar el dolor de quienes tenemos al lado es caridad.
Y la caridad nunca es estéril. Aunque, cierto, cuesta más que protestar.

 (Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Compendio del Catecismo

Nº 368
 ¿Cuándo un acto es moralmente bueno?
El acto es moralmente bueno cuando supone, al mismo tiempo, la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. El objeto elegido puede por sí solo viciar una acción, aunque la intención sea buena. No es lícito hacer el mal para conseguir un bien. Un fin malo puede corromper la acción, aunque su objeto sea en sí mismo bueno; asimismo, un fin bueno no hace buena una acción que de suyo sea en sí misma mala, porque el fin no justifica los medios. Las circunstancias pueden atenuar o incrementar la responsabilidad de quien actúa, pero no puede modificar la calidad moral de los actos mismos, porque no convierten nunca en buena una acción mala en sí misma. 

Nº 369
 ¿Hay actos que son siempre ilícitos?
Hay actos cuya elección es siempre ilícita en razón de su objeto (por ejemplo, la blasfemia, el homicidio, el adulterio). Su elección supone un desorden de la voluntad, es decir, un mal moral, que no puede ser justificado en virtud de los bienes que eventualmente pudieran derivarse de ellos.

domingo, 19 de agosto de 2012

Orar con una sonrisa diaria

Una señora va con una amiga suya a almorzar en un buen restaurante. Nada más sentarse a la mesa, ya empieza a quejarse y protestar de la suciedad del lugar.

-Fijate qué manchones tiene el mantel. Da asco comer en un sitio así.
Su amiga se fija y no ve manchas por ningún sitio.

-Déjame un momento tus gafas -le dice.
Mira a través de ellas y exclama:

-Ya...El mantel está perfectamente limpio. Las manchas están en los cristales de tus gafas.




Con gafas sucias se ven mnachas en todas partes. Si uno limpias sus manchas se esfuman. Se esfuman porque no existían. Eran de las gafas.
Algo así ocurre, a la letra, con los defectos ajenos. En realidad, no son tan ajenos.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)