domingo, 26 de febrero de 2012

La Palabra de Dios

Plan pastoral Diocesano
"Señor, tu tienes palabras de vida eterna"

Salmo 50
"Misericordia, Dios mío, por tu bondad"

El Dios de la Alianza pide a su pueblo sacrificios sinceros y una conducta según sus preceptos.
Porque "no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos"
Este Salmo, escrito por el profeta y rey David después de su doble crimen (matar a su general Urías y quedarse con su esposa, habiéndola violado), como sincero y profundo arrepentimiento ante Dios.
Es un salmo penitencial para toda ocasión, en especial para el arrepentimiento de nuestros pecados al confersarnos y para el tiempo de Cuaresma.
Contiene una gran belleza literaria y propone una profunda sinceridad al corazón humano.

Orar con una sonrisa diaria


A Jaimito le regalan una bicicleta el día de Reyes. Va con su madre al jardín y feliz se dedica a dar vueltas en la bici mientras su madre, sentada en un banco, se entretiene leyendo. Después de varias vueltas ya se siente seguro y empieza a hacer burradas para lucir sus habilidades. Al pasar por delante de su madre, levanta los pues de los pedales exclamando: "Mamá, sin pies". A la vuelta siguiente, saludándola con una mano: "Mamá, sin una mano". Luego: "Mamá, sin manos". Y a continuación, lloroso y sangrando por la boca: "Mamá, sin dientes"

¿Qué ideal no exige sacrificio? Si vamos dejando las cosas que nos cuestan, pensando que lo importante es el ideal, lo lógico será que acabemos dándonos la bofetada.
Lo importante es el amor a Dios y a los demás. Cierto. Pero el amor nace y crece a base de trato. Si se descuida ese trato, al final: "sin dientes"
Querer mantenerse en pue prescindiendo de los puntos de apoyo, es una "jaimitada".

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Domingo I de Cuaresma


En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»


domingo, 19 de febrero de 2012

Compendio del Catecismo


Nº19

¿Cómo se debe leer la Sagrada Escritura?

La Sagrada Escritura debe ser leída e interpretada con la ayuda del Espíritu Santo y bajo la guía del Magisterio de la Iglesia, según tres criterios:

1) atención al contenido y a la unidad de toda la Escritura;

2) lectura de la Escritura en la Tradición viva de la Iglesia;

3) respeto de la analogía de la fe, es decir, de la cohesión entre las verdades de la fe.

Nº20

¿Qué es el canon de las Escrituras?

El canon de las Escrituras es el elenco completo de todos los escritos que la Tradición Apostólica ha hecho discernir a la Iglesia como sagrados. Tal canon comprende cuarenta y seis escritos del Antiguo Testamento y veintisiete del Nuevo.

Orar con una sonrisa diaria


San Francisco de Sales escribía a una de sus monjas:
"Está bien avanzar, pero no multiplicando las prácticas de piedad, sino perfeccionandolas. El año pasado ayunasteis tres veces a la semana; este año queréis ayunar el doble, y aún os quedan días de la semana. Pero, ¿qué vais a hacer el año que viene? ¿Vais a ayunar nueve días a la semana o dos veces al día? Tened cuidado. Es una locura desear morir mártir en las Indias y, mientras tanto, descuidar los deberes cotidianos."




Quien se toma en serio su santidad y lucha por conseguirla, pasa por diversos pasos:

Primero: No es santo ni lo parece
Segundo: Lo parece y no lo es
Tercero: Lo es y lo parece
Cuarto: Lo es y no lo parece

El último vive con tanta naturalidad una vida santa que ni se nota, no llama la atención. Ésa es la mayor y mejor santidad.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Domingo VII del tiempo ordinario


Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.

Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.

Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:

- «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

- «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados ... »

Entonces le dijo al paralítico:

- «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»

Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

- «Nunca hemos visto una cosa igual.»


domingo, 12 de febrero de 2012

La Palabra de Dios

La liturgia de la Palabra de Dios (primera parte de la misa), es el medio más eficaz para la formación bíblica de los fieles; que por la acción y presencia del Espíritu Santo, deben participar consciente, activa y piadosamente en la acción sagrada, son instruidos por la Palabra de Dios y se alimentan en la mesa de la Cena del Señor.
Enseña el beato Juan Pablo II: "La Eucaristía no es tanto un momento de meditación y de catequesis, sino que es diálogo de Dios con su pueblo, en el cual son proclamadas las maravillas de la salvación y propuestas siempre de nuevo las exigencias de la alianza".

Domingo VI del tiempo ordinario


En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole
de rodillas:
- «Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
- «Quiero: queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
El lo despidió, encargándole severamente:
- «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a pre-sentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó
Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún Pueblo, se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

domingo, 5 de febrero de 2012

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI con ocasión de la XX jornada mundial del enfermo (11 de febrero de 2012)


¡Queridos hermanos y hermanas!

Con ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, que celebraremos el próximo 11 de febrero de 2012, memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, deseo renovar mi cercanía espiritual a todos los enfermos que están hospitalizados o son atendidos por las familias, y expreso a cada uno la solicitud y el afecto de toda la Iglesia. En la acogida generosa y afectuosa de cada vida humana, sobre todo la débil y enferma, el cristiano expresa un aspecto importante de su testimonio evangélico siguiendo el ejemplo de Cristo, que se ha inclinado ante los sufrimientos materiales y espirituales del hombre para curarlos. (seguir leyendo)

Domingo V del tiempo ordinario


En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Símón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:

- «Todo el mundo te busca.»

Él les respondió:

- «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.