domingo, 28 de agosto de 2011

Compendio del Catecismo


Nº 575

¿Cómo fortalecer nuestra confianza filial?

La confianza filial se pone a prueba cuando pensamos que no somos escuchados. Debemos preguntarnos, entonces, si Dios es para nosotros un Padre cuya voluntad deseamos cumplir, o más bien un simple medio para obtener lo que queremos. Si nuestra oración se une a la de Jesús, sabemos que Él nos concede mucho más que este o aquel don, pues recibimos al Espíritu Santo, que transforma nuestro corazón.

Nº 576

¿Es posible orar en todo momento?

Orar es siempre posible, pues el tiempo del cristiano es el tiempo de Cristo resucitado, que está con nosotros «todos los días» (Mt 28, 20). Oración y vida cristiana son, por ello, inseparables.

Domingo XXII del tiempo ordinario


En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que te-nia que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenia que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

-«¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

-«Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»

Entonces dijo Jesús a sus discípulos:

-«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?

¿0 qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

domingo, 21 de agosto de 2011

Comendio del Catecismo


Sobre la oraciçon

Nº 572

¿Por qué la oración es un combate?

La oración es un don de la gracia, pero presupone siempre una respuesta decidida por nuestra parte, pues el que ora combate contra sí mismo, contra el ambiente y, sobre todo, contra el Tentador, que hace todo lo posible para apartarlo de la oración.

El combate de la oración es inseparable del progreso en la vida espiritual: se ora como se vive, porque se vive como se ora.

Nº573

¿Cuáles son las objeciones a la oración?

Además de los conceptos erróneos sobre la oración, muchos piensan que no tienen tiempo para orar o que es inútil orar. Quienes oran pueden desalentarse frente a las dificultades o los aparentes fracasos. Para vencer estos obstáculos son necesarias la humildad, la confianza y la perseverancia.

Orar con una sonrisa diaria


Vivía en un pueblo una anciana que pasaba de los cien años- Había un par de cosas en ella que causaban admiración entre el vecindario: lo bien que conservaba su dentadura y el que nunca le habían oído hablar mal ni murmurar de nadie en toda su vida.

Cuando murió, en la misa del funeral, en la homilía, el párroco dijo:

-"Ésta buena mujer ha conservado perfectamente sus dientes, porque nunca mordió a nadie"



Murmurar, hablar mal, es fácil. Pero es estéril.
Advertir, con cariño, al que se equivoca, es cristiano. Manifestar el fallo a quien puede arreglarlo, es caridad. Comentarlo con quien no puede arreglar nada es sembrar cizaña. Y eso es diabólico.
Cuando no se puede hablar bien, lo cristiano es callar. Y resulta más económico.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Domingo XXI del tiempo ordinario


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

-«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron:

-«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías
o uno de los profetas.»

Él les preguntó:

-«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

-«Tú eres el Meslas, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió:

-«¡ Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Ahora te digo yo:

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

lunes, 15 de agosto de 2011

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

-« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espiritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.


Compendio del Catecismo


LA ASUCIÓN DE MARÍA AL CIELO

Nº 197

¿Cómo ayuda la Virgen María a la Iglesia?

Después de la Ascensión de su Hijo, la Virgen María ayudó con su oración a los comienzos de la Iglesia.

Incluso tras su Asunción al cielo, ella continúa intercediendo por sus hijos, siendo para todos un modelo de fe y de caridad y ejerciendo sobre ellos un influjo salvífico, que mana de la sobreabundancia de los méritos de Cristo.

Los fieles ven en María una imagen y un anticipo de la resurrección que les espera, y la invocan como abogada, auxiliadora, socorro y mediadora.

La Bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo, consumado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Esta verdad de fe, recibida de la Tradición de la Iglesia, fue definida solemnemente por el papaPío XII en el año 1950.


Orar con una sonrisa diaria


Decía don Emilio Castelar, en una tertulia política, refiriéndose a cierta persona orgullosa que alardeaba de poseer toda clase de merecimientos, cuando en realidad no le adornaba ninguno:

-Se podía hacer cone ste hombre un negocio fabuloso: comprarlo por lo que realmente vale y luego venderlo por lo que él cree que vale.


Conocerse a uno mismo, la máxima aspiración de la filosofía griega, no es fácil.
Juan Pablo I, en Ilustrísimos Señores, dirigiéndose a Mark Twain, le dice:
Una ver tú observaste: "El hombre es más compleo de lo que parece. Todo hombre adulto encierra en sí no uno, sino tres hombres distintos."
¿Cómo es eso?, te preguntaron.
Y tú contestaste:Mirad a un Juan cualquiera. En él se da el primer Juan, es decir, el hombre que él cree ser. Hay también un segundo Juan, lo que de él piensan los otros. Y, finalmente, existe un tercer Juan, lo que él es en realidad.
De mí, ¿qué Juan me importa?

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

JMJ


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domingo, 14 de agosto de 2011

XX domingo del tiempo ordinario


En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
-«Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle
-«Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó:
-«Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:
-«Señor, socórreme.»
Él le contestó:
-«No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso:
-«Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las mi-gajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió:
-«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

domingo, 7 de agosto de 2011

Compendio del Catecismo

Nº567

¿Qué momentos son los más indicados para la oración?

Todos los momentos son indicados para la oración, pero la Iglesia propone a los fieles ritmos destinados a alimentar la oración continua: oración de la mañana y del atardecer, antes y después de las comidas, la Liturgia de la Horas (Oficio divino), la Eucaristía dominical, el Santo Rosario y las fiestas del año litúrgico.

Nº568

¿Cuáles son las expresiones de la vida de oración?

La tradición cristiana ha conservado tres modos principales de expresar y vivir la oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Su rasgo común es el recogimiento del corazón.

Orar con una sonrisa diaria


Se cuenta de don Miguel de Unamuno que fue a visitar al rey Alfonso XIII para agradecerle una condecoración que le habían concedido. En la entrevista advirtió al monarca que, al fin, le habían hecho justicia, ya que aquella condecoración la tenía más que merecida.

El rey, sonriendo, le dijo:

-"Otros condecorados, don Miguel, dicen siempre que no se la merecen"

-"Y tienen razón"- replicó Unamuno.



La soberbia entraña siempre dos erroreso, quizás dos maldades: el excesivo autoaprecio y el desprecio por los demás.
Ni tanto ni tan poco. La verdad, la realidad, es que ni hay razón para creerse uno tanto, ni para creer a los demás tan poco. Pero la soberbia ciega e incapacita para ver la verdad.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Domingo XIX del tiempo ordinario


Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar.
Llegada la noche, estaba allí solo.
Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por
las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó
Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre
el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un
fantasma.
Jesús les dijo en seguida:
-«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»
Pedro le contestó:
-«Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»
Él le dijo:
-«Ven.»
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose

• Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó

• hundirse y gritó: -«Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: -«¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: -«Realmente eres Hijo de Dios.»


LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD EN MADRID (18 al 21 de agosto)

Con ocasión de la venida del Santo Padre a España recordemos algo sobre su misión en la Iglesia, tal como lo establece el Compendio del Catecismo, nº 182:

¿Cual es la misión del Papa?

El Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, es el perpetuo y principio visible y fundamento de la unidad de la Iglesia. Es el Vicario de Cristo (que hace sus veces, que actúa en su lugar, nombre y con autoridad), cabeza del colegio de los obispos y pastor de toda la Iglesia, sobre la que tiene, por institución divina, la potestad plena, suprema, inmediata y universal.

En estos días próximos a su llegada a España (la segunda visita en pocos meses) recemos a diario por Él, por el éxito y frutos de su visita como pastor, sobre todo entre los jóvenes: que se decidan a vivir como cristianos y que algunos sigan a Cristo en el sacerdocio.

Orar con una sonrisa diaria




Un buen hombre va a examinarse para sacar el carnet de conducir. Vuelve a su casa tristón, macilento y medio ensangrentado.
Al verle así, su mujer, asustada, le pregunta qué le ha pasado. Y él contesta:

-Embestí contra un camión.

-Entonces -dice la esposa- ¿te han suspendido?

-Bueno, aún no se sabe; porque el examinador murió en el accidente.




La esperanza que no se basa en el propio esfuerzo, no es esperanza; es comodidad o pereza o ingenuidad.
Cuando uno ha puesto de su parte todo lo que debía -o, lo que es lo mismo, todo lo que podía- es lógico esperar un buen resultado. Pero cuando lo que puso ha sido una chapuza, no puede esperar milagros.
La pregunta importante es siempre la misma: ¿estoy poniendo todo el empeño y el esfuerzo que puedo?

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)