domingo, 29 de mayo de 2011

Pascua del enfermo 2011


Oración

Señor,
te presentamos hoy a todos los jóvenes:
que vivan su salud en plenitud,
te sientan cerca en la enfermedad
y encuentren apoyo en la comunidad.
Señor,
que cuando llegue el dolor o el sufrimiento
vivan el consuelo de la fe
y a las experiencias de muerte
se acerquen con paz y serenidad.
Gracias, Señor, por los jóvenes,
su compañía es fuente de alegría
para los que sufren.
Que en sus vidas te experimenten cercano,
para, que unidos todos en ti,
construyamos puentes de solidaridad
y surja, cada día, la estrella de la esperanza.
Amén

VI domingo de Pascua


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»

Orar con una sonrisa diaria


Una joven, ya no muy joven, se paraba cada día ante una imagen de la Virgen del Carmen. Hablaba en voz alta y se le notaba como mucho interés en su oración.
Uno de los monaguillos, que le veía un día y otro, sintió curiosidad por saber lo que decía en sus rezos. Se escondió detrás de la imagen de la Virgen y se puso a la escucha. Llegó la mujer y el chaval oyó que repetía:

-¿Qué quiere Dios para mi, Virgencita, que sea casada o que sea monjita?

El monaguillo, pillo como buen monaguillo, respondió:

-¡Monjita!

Y la rezadora, enfadada, repuso, dirigiéndose al Niño Jesús:

¡Cállate, Niño, que estoy hablando con tu Madre!





¡Qué dificil nos resulta ser sinceros con Dios! ¡Qué fácil es engañarnos a nosotros mismos! Necesitamos coraje para buscar, sinceramente, al querer de Dios y no el nuestro.
Para seguir a Jesús hace falta negarse a uno mismo.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

sábado, 28 de mayo de 2011

Compendio del Catecismo


Nº 129

¿Cuál es el estado del cuerpo resucitado de Jesús?

La Resurrección de Cristo no es un retorno a la vida terrena. Su cuerpo resucitado es el mismo que fue crucificado, y lleva las huellas de su pasión, pero ahora participa ya de la vida divina, con las propiedades de un cuerpo glorioso. Por esta razón Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer a sus discípulos donde quiere y bajo diversas apariencias.

Nº 130

¿De qué modo la Resurrección es obra de la Santísima Trinidad?

La Resurrección de Cristo es una obra trascendente de Dios.

Las tres Personas divinas actúan conjuntamente, según lo que es propio de cada una: el Padre manifiesta su poder, el Hijo «recobra la vida, porque la ha dado libremente», reuniendo su alma y su cuerpo, que el Espíritu Santo vivifica y glorifica.


domingo, 22 de mayo de 2011

Orar con una sonrisa diaria


El sacristán de aquella iglesia era muy piadoso y asiduo lector de la Biblia. Un día se asoma a la sacristía uno de los monaguillos y le pregunta:

-¿Qué estás leyendo?

-Leo las Cartas de San Pablo -contesta el hombre-. Son muy interesantes. Tú también deberías leerlas...

El chico hace un gesto de negación con la cabeza.

-Oh no, yo no ... Que dice el señor cura que es pecado leer la correspondencia ajena.





Nada de lo contenido en la Sagrada Escritura no es correspondencia ajena. Está escrita toda ella para mí.
El periódico se lee para ver lo que dice. La Palabra de Dios se lee -debe leerse- para ver qué me dice a mí en esa página.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Compendio del Catecismo


Nº453

¿Cómo se santifica el domingo?

Los cristianos santifican el domingo y las demás fiestas de precepto participando en la Eucaristía del Señor y absteniéndose de las actividades que les impidan rendir culto a Dios, o perturben la alegría propia del día del Señor o el descanso necesario del alma y del cuerpo. Se permiten las actividades relacionadas con las necesidades familiares o los servicios de gran utilidad social, siempre que no introduzcan hábitos perjudiciales a la santificación del domingo, a la vida de familia y a la salud.

V domingo de Pascua


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: a

-«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»

Tomás le dice:

-«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? »

Jesús le responde:

-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»

Felipe le dice:

-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»

Jesús le replica:

-«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe¡ Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: £ 6muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en in2 Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedine: yo estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»


domingo, 15 de mayo de 2011

Orar con una sonrisa diaria


Dos pequeños, siete y cinco años, llegan a la casa de su abuela en un momento en que ella está haciendo un rato de oración. Y el mayor le pregunta:

-¿Qué haces, abuela?

-Estaba haciendo oración. ¿Tú sabes qué es hacer oración?

-Si -contesta el niño- Es cuando Dios te habla en el corazón.

Y el pequeño, el de cinco años, exclama muy serio:

-Pues a mi debe hablarme muy bajito porque yo no lo oigo.



Oir y escuchar, aunque a veces se confunden, tienen significado diferente y expresan una actitud también distinta. Para oir hay que escuchar, querer oir.
Y no se pueden escuchar muchas voces a la vez. De ahí que para escuchar a Dios tengamos que prestarle atención a Él y dejar de prestarla a otras cosas que nos aturden.
No es tanto cuestión de volumen. Es más bien cuestión de silencio y querer oir.
Resulta muy apropiada la súplica que se atribuye a Santa Teresa: "Señor, o grita más o afíname el oído".

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)


IV domingo de pascua


En aquel tiempo, dijo Jesús:

-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»


lunes, 9 de mayo de 2011

Bodas de oro


Este viernes 6 de Mayo en nuestra diócesis se han celebrado las bodas de diamante, oro y plata de nuestros sacerdotes.
Felicitamos desde aqui a todos ellos y en especial a nuestro párroco D. Simón David Castro Uzal que ha celebrado sus bodas de oro como sacerdote (ordenado en 1961)

Domingo de Ramos 2011 en la Capilla del Santo Cristo



Para ver las imagenes pinchad aqui

Orar con una sonrisa diaria

Juan XXIII era hijo de un granjero. Cuando le hicieron cardenal, como su nombre era Roncalli, un periodista le preguntó:

-¿Su Eminencia es pariente del marqués Roncalli?

-Hasta ahora no -dijo monseñor- Pero ahora que soy cardenal es posible que comencemos a emparentarnos.



El pobre, por no tener, no tiene ni quien reclame o presuma de ser su pariente. Con el rio o famoso ocurre lo contrario: le salen parientes como setas en una semana de lluvias.

"¡Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la Iglesia!...

-Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole:

Dios te salve, María, hija de Dios Padre; Dios te salve, María , Madre de Dios Hijo; Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo...¡Más que tú, sólo Dios! (Camino 496)
Que alegría estar emparentado con la misma Madre de Dios: ¡es mi Madre!


(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)


domingo, 8 de mayo de 2011

Compendio del Catecismo


¿Qué significa "resurrección de la carne"?

Significa que el estado definitivo del hombre no será solamente el alma espiritual separada del cuerpo, sino que también nuestros cuerpos mortales un día volverán a tener vida.

Relación entre la resurrección de Cristo y la nuestra.

Así como Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos y vive para siempre, así también Él resucitará a todos en el último día, con un cuerpo incorruptible: «los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación»

Qué significa morir en Cristo Jesús?

Morir en Cristo Jesús significa morir en gracia de Dios, sin pecado mortal. Así el creyente en Cristo, siguiendo su ejemplo, puede transformar la propia muerte en un acto de obediencia y de amor al Padre.

«Es cierta esta afirmación: si hemos muerto con Él, también viviremos con Él»

III domingo de Pascua


Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

-« ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? »

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:

-«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»

Él les preguntó:

-«¿Qué?»

Ellos le contestaron:

-«Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron tambien al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»

Entonces Jesús les dijo:

-« ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:

-«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.

Ellos comentaron:

-«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

-«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


domingo, 1 de mayo de 2011

II domingo de Pascua o de la Divina Misericordia


Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

-«Paz a vosotros.»

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

-«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

-«Recibid el Espiritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

-«Hemos visto al Señor.»

Pero él les contestó:

-«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. »

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

-«Paz a vosotros.»

Luego dijo a Tomás:

-«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»

Contestó Tomás:

-«¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo:

-«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Compendio del Catecismo


165. ¿En qué sentido la Iglesia es santa?

La Iglesia es santa porque Dios santísimo es su autor; Cristo se ha entregado a sí mismo por ella, para santificarla y hacerla santificante; el Espíritu Santo la vivifica con la caridad.

En la Iglesia se encuentra la plenitud de los medios de salvación.

La santidad es la vocación de cada uno de sus miembros y el fin de toda su actividad.

Cuenta en su seno con la Virgen María e innumerables santos, como modelos e intercesores.

La santidad de la Iglesia es la fuente de la santificación de sus hijos, los cuales, aquí en la tierra, se reconocen todos pecadores, siempre necesitados de conversión y de purificación.

Orar con una sonrisa diaria


Refiere una antigua leyenda que un niño, próximo a nacer, le dijo a Dios:

-Me vas a enviar mañana a la Tierra. ¿Cómo viviré allá siendo tan pequeño y débil?

-Entre los muchos ángeles escogí uno que te espera -contestó Dios-.

-Pero aquí. en el cielo, no hago más que cantar y sonreír y eso basta para mi felicidad. ¿Podré hacerlo allá?

-Ese Ángel te cantará y sonreirá todos los días y te sentirás muy feliz con sus canciones y sonrisas.

-¿Cómo lo entenderé cuando me hable, si no conozco el extraño idioma de los hombres?

-Ese Ángel te hablará y te enseñará las palabras más dulces y más tiernas que escuchan los humanos.

-¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?

-Ese Ángel juntará tus manos y te enseñará a rezar.

-He oído que en la Tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?

-Ese Ángel te defenderá aunque le cueste la vida.

-Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor; y sin verte me sentiré muy solo.

-Ese Ángel te hablará de mí y te mostrará el camino para volver a mi presencia.

En ese instante, una inmensa paz reinaba en el cielo, no se oían voces terrestres, el niño decía suavemente:

-Dime su nombre, Señor. Y Dios le contestó...

-Ese Ángel se llama "MAMA".




Cada niño, además de ese ángel en la tierra, tiene otro ángel tambien de carne y hueso, en el cielo: María, la madre de Dios. Pues, como dice un proverbio francés, " hasta Dios ha querido tener una Madre".

Agustín Filgueiras Pita

Beatificación de Juan Pablo II


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