domingo, 30 de mayo de 2010

Orar con una sonrisa diaria


El rey Luis XIV se dio cuenta un día de que era muy poca la gente que había asistido a misa en la capilla real, cuando habitualmente solía estar llena. Aunque, a cambio, los que estaban vivían con tanta atención sus rezos, que ni se dieron cuenta de la presencia del rey. Aquello resultaba tan insólito, que quieso saber la causa, y le preguntó a su capellán, el obispo Fénelon. -Hay una explicación muy sencilla - dijo el Obispo. Anuncié esta mañana que su majestad no pensaba asistir hoy a misa. Quería comprobar quienes son los cortesanos que vienen por adorar a Dios y quienes por adular al monarca.

Hasta en lo más sagrado se nos cuelan intenciones torcidas. ¡Cuántas cosas buensas hacemos maleadas por una intención no recta!
"Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean. De otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre, que está en los cielos" (Mt 6,1)
De no ser así, "ya recibieron su recompensa".

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Compendio del Catecismo


EL PADRENUESTRO
Nº587 ¿Cómo está compuesta la oración del Señor?
Las siete peticiones

La oración del Señor contiene siete peticiones a Dios Padre. Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en Aquel que amamos.
Estas tres súplicas sugieren lo que, en particular, debemos pedirle: la santificación de su Nombre, la venida de su Reino y la realización de su voluntad.
Las cuatro últimas peticiones presentan al Padre de misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas: le piden que nos alimente, que nos perdone, que nos defienda ante la tentación y nos libre del Maligno.


Fiesta de la Santisima Trinidad


ORACIÓN DE JUAN PABLO II

1.Bendito seas, Padre que en tu infinito amor nos has dado a tu Unigénito Hijo, hecho carne pro obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de la Virgen María, y nacido en Belén hace ahora dos mil años.

Él se ha hecho nuestro compañero de viaje y ha dado nuevo significado a la historia, que es un camino hecho juntos, en el trabajo y en el sufrimiento, en la fidelidad y en el amor, hacia aquellos cielos nuevos y hacia aquella tierra nueva, en la que Tú, vencida la muerte, serás todo en todos.

¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!

2. Haz, Padre, que por tu gracia el Año jubilar sea un tiempo de conversión profunda y de alegre retorno a Ti; concédenos que sea un tiempo de reconciliación entre los hombres y de redescubierta concordia entre las naciones; tiempo en el que las lanzas se truequen en hoces, y al fragor de las armas sucedan cantos de paz. Concédenos, Padre, vivir el Año jubilar dóciles a la voz del Espíritu, fieles en el seguimiento de Cristo, asiduos en la escucha de la Palabra y en la asiduidad a las fuentes de la gracia.

¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!

3. Sostén, Padre, con la fuerza del Espíritu, el empeño de la Iglesia en favor de la nueva evangelización y guía nuestros pasos por los caminos del mundo para anunciar a Cristo con la vida, orientando nuestra peregrinación terrena hacia la Ciudad de la luz. Haz, Padre, que brillen los discípulos de tu Hijo por su amor hacia los pobres y oprimidos; que sean solidarios con los necesitados, y generosos en las obras de misericordia, e indulgentes con los hermanos para obtener ellos mismos de Ti indulgencia y perdón.

¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!

4. Haz, Padre, que los discípulos de tu Hijo, purificada la memoria y reconocidas las propias culpas, sean una sola cosa, de suerte que el mundo crea. Otorga que se dilate el diálogo entre los seguidores de las grandes religiones, de suerte que todos los hombres descubran la alegría de ser tus hijos.

Haz que a la voz suplicante de María, Madre de las gentes, se unan las voces orantes de los apóstoles y de los mártires cristianos, de los justos de todo pueblo y de todo tiempo, para que el Año Santo sea para todos y para la Iglesia, motivo de renovada esperanza y de júbilo en el Espíritu.

¡Alabanza y gloria a Ti, Trinidad Santísima, único y sumo Dios!

5. ¡A Ti, Padre omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el Viviente, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu que santifica el universo, la alabanza, el honor, la gloria, hoy y en los siglos sin fin. Amén!

(De Juan Pablo II, para el Jubileo 2000)

Jornada Pro Orantibus (Vida consagrada comtemplativa)


Carta de nuestro Arzobispo

Queridos diocesanos de Vida contemplativa:

La coincidencia de la Jornada Pro Orantibus con los días del X Congreso Eucarístico Nacional,conlleva que dicha Jornada haga referencia a ese acontecimiento eclesial con el lema: ¡Venid adoradores! La vida contemplativa, cenáculo eucarístico.Fe eucarística
El hombre de nuestros días anda falto de fe y de confianza, y sobrado de decepciones. Pensaba que no pocas realidades estaban cimentadas en la justicia, la verdad y la honradez, y descubre que no es así, comprobando que en su relación con los demás que es falso aquello que se presenta a veces como verdadero. Todo ello le lleva a sentir el desconcierto y la soledad. En este agobio y cansancio, la Iglesia sale al encuentro de este hombre, recordándole que el Señor le llama a sentarse en la mesa de la Eucaristía que siendo “presencia salvadora de Jesús en la comunidad de los fieles y su alimento espiritual, es de lo más precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia”. Efectivamente, “la fe de la Iglesia es esencialmente Eucarística y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucaristía”. El Papa Benedicto XVI nos dice que la Eucaristía “es el compendio y la suma de nuestra fe…”, “el misterio de nuestra fe”, regalo increíble del amor de Dios. Este misterio que nos atrae, fascina y sobrecoge,nos hace salir de nosotros mismos para proclamar: “Que la lengua humana cante este misterio:la preciosa sangre y el precioso cuerpo… Adorad postrados este Sacramento… Dudan los sentidos y el entendimiento; que la fe lo supla con asentimiento”. “En medio del mundo que no
conoce a Dios y que necesita conocerlo, los bautizados precisan de una fuerza y un consuelo venidos de Dios… Esa fuerza y consuelo está en la Eucaristía, a la que siempre nos convoca el Señor”. seguir leyendo

Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará. »

martes, 25 de mayo de 2010

La última cima

Pinchando aqui accederéis a la página web de la película.






Orar con una sonrisa diaria


Uno de los cuadros más conocidos de Alberto Durero es el llamado "Manos que oran". Y detrás de ese cuadro hay una historia preciosa.
Pertenecía el pintor a una familia numerosa, dieciocho hermanos. Su padre trabajaba en unas minas de oro, cerca de Nuremberg, como orfebre y en todo lo que podía. Dos de los hermanos, Alberto y otro, sentían gran afición por el arte. Pero sabían que su familia no podía costear los estudios de ninguno.
Después de hablar muchas veces de sus ilusiones, un domingo, al salir de la iglesia, decidieron echar al aire una moneda a ver a cual de los dos le tocaba la suerte. El afortunado iría a Nuremberg a estudiar y el otro a trabajar a las minas para costearle los gastos.Y cuando aquel acabase los estudios, con su trabajo de artista, le pagaría al otro para que estudiase. La suerte cayó sobre Alberto.
Pronto destacó. Después de algún tiempo ya sus obras se vendían y a buen precio.
Al acabar, tras cuatro años de preparación, volvió a su casa y celebraron un festejo familiar. Al finalizar Alberto brindó con su hermano y le dijo:

-Tú me has pagado a mi. Ahora ve tú a la Academia y yo me hago cargo de tus gastos.

-No hermano -respondió el aludido- Mira mis manos: el duro trabajo en la mina durante cuatro años las ha deformado, ya no sirven para el arte. Para mi... ya es tarde.

Alberto Durero, como homenaje a aquel hermano suyo, plamó en el lienzo sus manos maltratadas: manos huesudas, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo.
Como título del cuadro puso, simplemente, "Manos". Pero la gente ante la fuerza de aquellas manos, le completó el nombre y le llamó "Manos que oran"



También son manos que oran las de nuestros padres. Y las manos de tanta gente sencilla que nos sirve.
Para que oren las manos solo hace falta que las impulse y las guíe un corazón que ama, un corazón que ora amando. Es el corazón el que puede convertir el trabajo en oración.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)


Compendio del Catecismo


Nº 588

¿Qué significa «Santificado sea tu Nombre»?

Santificar el Nombre de Dios es, ante todo, una alabanza que reconoce a Dios como Santo. En efecto, Dios ha revelado su santo Nombre a Moisés, y ha querido que su pueblo le fuese consagrado como una nación santa en la que Él habita.


Nº 589

¿Cómo se santifica el Nombre de Dios en nosotros y en el mundo?

Santificar el Nombre de Dios, que «nos llama a la santidad» (1Ts 4, 7), es desear que la consagración bautismal vivifique toda nuestra vida. Asimismo, es pedir que, con nuestra vida y nuestra oración, el Nombre de Dios sea conocido y bendecido por todos los hombres.

domingo, 23 de mayo de 2010

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

domingo, 16 de mayo de 2010

Orar con una sonrisa diaria


El determinante influjo de la oración en la vida lo expresaba, de forma muy gráfica, un buen sacerdote. Charlando en una ocasión con otro compañero le decía:

-En esta semana me he dado cuenta de que según va la oración, así va el cura.



"Es la oración la que marca el estilo esencial del sacerdote; sin ella el estilo se desfigura" (Juan Pablo II: Carta a los sacerdotes, 1979 n. 10).
En realidad la oración marca el estilo de vida del cristiano. Sin amor a Dios no hay vida cristiana. Y sin trato no hay amor posible. El amor, humano o divino, nace y crece con el trato. Y la oración es, precisamente, trato con el Señor. De ahí ese viejo adagio ascético: "Tu vida será lo que sea tu oración"


(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Compendio del Catecismo


Nº 132
"Jesucristo subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso" (Credo)
¿Qué representa la Ascensión?

Cuarenta días después de haberse mostrado a los Apóstoles bajo los rasgos de una humanidad ordinaria, que velaban su gloria de Resucitado, Cristo subió a los cielos y se sentó a la derecha del Padre. Desde entonces el Señor reina con su humanidad en la gloria eterna de Hijo de Dios, intercede incesantemente ante el Padre en favor nuestro, nos envía su Espíritu y nos da la esperanza de llegar un día junto a Él, al lugar que nos tiene preparado.

Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.» Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

lunes, 10 de mayo de 2010

Orar con una sonrisa diaria


Se cuenta en una fábula que el frío quedó sorprendido al oír cantar a un pajarillo en pleno invierno.

-¿Dónde has pasado la noche? -le preguntó.

-En un establo, donde los bueyes me prestaron su calor.

A la noche siguiente el frío arreció tanto que a los bueyes y mulas se les helaba el aliento. Y el frío, que ya creía muerto al pajarillo, oyó, con sorpresa, que seguía cantando.

-¿Pero dónde has pasado esta noche? -volvió a preguntar.

-En una cueva, donde habían quemado leña.

La siguiente noche aquella cueva quedó convertida en una nevera.

El frío no salía de su asombro al oír de nuevo el canto del pajarillo.

-¿Pero todavía no has muerto de frío? ¿Dónde has pasado esta noche última? -preguntó de nuevo.

-Junto al corazón de una madre que estrechaba a su hijo.

-Ahí no puedo entrar yo -pensó el frío dándose por vencido.


Una de las mayores maravillas que Dios ha hecho es el corazón de una madre. Es lo más parecido al amor de Dios. Alcanza unas cotas de entrega inconcebibles para la razón.
La Virgen María es Madre, además, es la bendita entre todas las Madres. Y es mi Madre.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)


Año Santo Compostelano


Actos necesarios:

  • VISITA A LA CATEDRAL: Participando en la Eucaristía o en cualquier otro acto litúrgico. Teniendo un rato de oración (rezando, al menos, un Padre nuestro o un Credo, por las intenciones del Romano Pontífice) De esta visita están dispensadas las personas enfermas con incapacidad para acudir a la Catedral.
  • CONFESIÓN SACRAMENTAL: Una misma confesión sirve para alcanzar varias indulgencias. Puede hacerse quince días antes o después de la visita.
  • COMUNIÓN EUCARÍSTICA: Para cada una de las indulgencias. Puede hacerse quince días antes o después de la visita.

domingo, 9 de mayo de 2010

Campaña del enfermo 2010


1. Estamos celebrando el veinticinco aniversario de la
Jornada eclesial del «Día del Enfermo» en España. Agradecemos
al Señor los dones recibidos en estos años y el buen trabajo
que, con su inspiración y ayuda, se ha realizado. Este
acontecimiento nos anima a hacer llegar un mensaje de gratitud
y de felicitación a todos los que han trabajado y siguen
colaborando en el campo pastoral de la salud.
El Papa Juan Pablo II, en el «Motu proprio» Dolentium hominum
(1985), animaba a todos los fieles a profundizar en la tarea
cada día más compleja de los problemas de salud e instituía la
Pontificia Comisión para la Pastoral de los Agentes sanitarios,
para coordinar las instituciones católicas, religiosas y laicas,
dedicadas a la pastoral de los enfermos.
2. Unidos a la solicitud pastoral del Santo Padre se ha trabajado
desde entonces con interés en este campo, creando
campañas de sensibilización y oración. En estos años se ha
intensificado la preocupación pastoral ante el sufrimiento
humano; se ha vivido con mayor intensidad la cercanía al enfermo
en el corazón de la Iglesia; se ha invitado a todos los fieles
a contemplar, también en el rostro del hermano enfermo, el
santo rostro de Cristo, quien, sufriendo, muriendo y resucitando,
asumió las dolencias del hombre (cf. Is 53, 4) y realizó la salvación
de la humanidad... (seguir leyendo)

Campaña del enfermo 2010 (ORACION)


María, Madre Inmaculada,
tu sí incondicional al Padre
nos regaló al Salvador,
fuente de vida y de plenitud.
Acudimos a ti,
desde lo más hondo de la vida,
y encomendamos a tu maternal sensibilidad
a quienes están viviendo el tiempo
amargo de la enfermedad,
y a quienes cuidan, curan y acompañan.
María, Madre de esperanza,
levanta a los que se encuentran postrados
y sin aliento,
infunde calor de vida en quienes
han perdido la ilusión,
acompaña a cuantos sufren la soledad.
Que encuentren Gracia en la desgracia,
salud en la enfermedad,
compañía en la soledad,
paz y serenidad en la angustia,
luz y sentido en las preguntas sin respuesta.
Que nunca les falte un corazón
que escucha, comprende, alivia y acompaña.
Amén.

El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en é1. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

domingo, 2 de mayo de 2010

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros


Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: - «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Sí Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

sábado, 1 de mayo de 2010

Orar con una sonrisa diaria


Gilbert Keith Chesterton era muy despistado, aunque tenía la suerte de que su mujer le llevaba siempre la agenda al día y controlaba todos sus compromisos. Cuando el matrimonio vivía en Birmingham, el escritor subía cada día al tren y hacía sus gestiones en Londres, siguiendo el programa que le había preparado su mujer.

En cierta ocasión se olvidó en casa el programa y, al llegar a Londres, comenzó a callejear sin saber qué hacer. Finalmente se le ocurrió ponerle un telegrama a su mujer:

-"Estoy en Londres. ¿Qué hago en esta ciudad y dónde tengo que presentarme?"

Y recibió al poco rato una respuesta urgente, en la oficina de telégrafos:

-"Gilbert, vives en Birmingham. Salíste a comprar tabaco. Vuelve inmediatamente a casa".





Suele afirmarse que detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer. Como dicen los franceses: "Cherchez la femme", buscad la mujer. Chesterton no ha sido una excepción.
Los católicos tenemos la suerte, la gracia de Dios, de tener también una gran mujer, la "Bendita entre todas las mujeres"
Que bueno es acudir con frecuencia a Ella -no hace falta el telegrama- para pedirle que nos oriente, que nos indique lo qué debemos hacer. Si, de verdad, queremos escucharle, le sobran medios para hacerse entender.

(Tomado del libro de Agustín Filgueiras "Orar con una sonrisa diaria" Colección HABLAR CON JESÚS)

Compendio del Catecismo


Nº581
¿Qué lugar ocupa el Padre nuestro en la oración de la Iglesia?

Oración por excelencia de la Iglesia, el Padre nuestro es «entregado» en el Bautismo, para manifestar el nacimiento nuevo a la vida divina de los hijos de Dios. La Eucaristía revela el sentido pleno del Padre nuestro, puesto que sus peticiones, fundándose en el misterio de la salvación ya realizado, serán plenamente atendidas con la Segunda venida del Señor. El Padre nuestro es parte integrante de la Liturgia de las Horas u Oficio Divino de la Iglesia